Welcome to My Blog
Bienvenidos al espacio más personal de esta sección. Aquí desarrollo pensamientos sobre mi relación, mi experiencia en la comunidad 'yume' o simplemente cómo vivo mi día a día. Si alguna vez se requiere, colocaré una advertencia de contenido en caso de que hable de temas más sensibles. Siéntete libre de llevarte algo cuando te vayas, una experiencia que pueda acariciar tu alma digital.
Este símbolo indica que hay posible mención de temas que pueden resultar sensibles o incómodos para el lector, incluyendo NSFW. Leer con precaución.
Hoy hice las paces con Edwin Hubble (2026/03/23, 01:13 AM)
¡Hola, querido visitante! Estoy feliz de publicar una entrada más.
Eliminé mi ventana de escritos. La hice porque pensé que era capaz de mantener una historia lineal, con conceptos y narrativas estáticas, me percaté de que en realidad no necesito de un «yume-lore», no tenerlo no me hace menos interesante ni tampoco hace menos la dedicación que soy capaz de ofrecer a mi relación. Escribir un blog es más congruente con mis sentimientos, porque mi relación no pertenece únicamente a una «alteración» ficticia narrada desde la perspectiva del fanatismo, transciende día a día hacia mi realidad.
Él es el espejo por donde veo pasar mi vida. Las huellas que Aomine Daiki ha ilustrado en mi corazón impactan en mí vida del mismo modo como la primera huella que el ser humano decidió dejar en una caverna. Aunque no hay un Aomine Daiki que lo defienda, estoy yo para hacerlo, para eso he creado este sitio web, para demostrar que me ha dado mucho más de lo que los demás creen que me quitaría.
Un «yume-lore» no puede abarcar todo eso. Me parece mucho más significativo expresar, compartir, almacenar y apreciar mis vivencias y reflexiones en este blog, las únicas que me hacen decir con franqueza: «Sí, él estuvo ahí».
Adoro ser la cronista de mi propia vida. En la diversidad y contingencia de los seres, objetos, escenarios, atmosferas y situaciones se encuentran los rasgos repetibles y, por lo tanto, representativos y simbólicos que generan la identidad. Nunca forjé una pasión por escribir un «yume-lore», pero sí por el de testimoniar. Escribir un blog me ayuda a interiorizar mis sentimientos por Aomine Daiki y a examinar las experiencias a las que me ha conducido decidir tener este estilo de vida, también me da tiempo: tiempo de contemplarlas, tiempo de vivirlas, tiempo de recordarlas con intensidad.
Quizá haya días en donde me interese en escribir cosas más acorde a la obra original, pero no prometo nada bueno. Nunca he aspirado a que la historia de mi romance sea lineal y compleja. Aquí la perfección literaria no es prioridad, mi prioridad es contemplar, vivir y escribir para recordar.
Nada. Eso es todo por hoy. XOXO, Melo.
La fama de no ser nombrado (2026/03/11, 03:39 PM)
«Mírenla, se ha jubilado de las redes sociales como campeona invicta contra la polémica y el sensacionalismo, interfirió en el curso natural del darwinismo moderno, ¡Esquivó la pandemia de la incredulidad, la ignorancia y la mezquindad de internet!» ¿Piensan que me identifico con esa tontería supremacista? Concentrarme en un sitio web en vez de las redes sociales no me hace más inteligente que los demás o inmune a la infoxicación, pero sí me convierte en mi propia variante del capricho y la comunicación en línea.
La cultura colectiva de la comunidad 'self-shipping' está sometida a una necesidad inmediata de crear enemistades parasociales poco saludables y, en su mayoría, incongruentes. No necesitan excusas significativas para incentivar la competitividad y la rivalidad, es tan sencillo como ponerlos a elegir entre conceptos o testear la calidad de los contenidos desde un único fundamento numérico, sustentado por los «me gusta» y comentarios que, en mayoría, no disimulan su propósito de inflar una cifra, sin ninguna evaluación ni apreciación real por lo que están consumiendo (Tampoco se trata de promover un nuevo movimiento de consumo en donde se comience a requerir un ensayo crítico-analítico formal por cada publicación en la que eres etiquetado. Saben a qué comentarios me refiero).
La comunidad tiene el problema de idolatrar los símbolos por encima de los sentidos. Con símbolos me refiero a las expectativas, tan impuestas y veneradas que incluso comienzas a engañarte con la sensación de que son tuyas, que han nacido de tus propios sentidos, pero muchas veces esa satisfacción de haberlas alcanzado resultaron ser tu inconsciente deseo de moldearte a los símbolos.
Lo que hace que esté en desacuerdo con las cuentas de dinámicas que dependen de solicitar, almacenar y difundir discursos de odio anónimos es porque «el individuo en grupo es mucho más estúpido que el individuo aislado». Al proponer un espacio en común que ofrece la comodidad del anonimato y la garantía de no enfrentarse a ninguna consecuencia real, incentiva la acumulación de líneas invisibles que en su mayoría tienen orígenes objetivamente incongruentes y delirantes.
Es natural que, quienes se relacionan a estas cuentas y aprovechan sus beneficios, adopten la sensación primitiva de estar en «cautiverio», sus opciones se limitan y las «jerarquías» se desarrollan como una condición evolutiva a la necesidad de pertenencia y escasez, tanto física, como emocional. Todos somos propensos a recaer frente a esas provocaciones y repetir dichas conductas, es difícil desarrollar pensamientos aislados cuando pertenecemos a una masa. Como en cualquier jerarquía, al carecer de motivaciones intrínsecas, se extiende una serie de acciones violentas para preservar un sistema. En la comunidad 'self-shipping', esto se manifiesta en forma de discursos de odio por anónimo y con la desvalorización, directa o indirecta, hacia cualquier individuo que no está sometido al «sistema» o no se amolda a las expectativas.
Al hacer lo contrario, cuando desarrollas una abundancia propia, tienes menos necesidad de competir, e incluso, te motivas a colaborar. El conflicto de consciencia es más evidente y el pensamiento se desarrolla de forma distinta. ¿Qué tan reales son aquellas expectativas y cuánta verdad contiene la aprobación de quienes creen que te amoldas con éxito a ellas? Quien vive del anhelo por alcanzar lo que los demás consideran un triunfo, está condenado a ser esclavo de sus prejuicios.
Sé que ya se le ha criticado mucho a la comunidad 'self-shipping', estamos a nada de terminar al mismo nivel de los 'therians' en cuanto a perspectivas exteriores social-normativas. Entonces, ¿Por qué imponer más jerarquías artificiales entre nosotros mismos? No necesitamos de un poder y líderes centralizados cuando ya hemos demostrado que funcionamos como una fuerza colectiva a gran escala —La reciente polémica relacionada a los 'youtubers' de críticas es una irrefutable evidencia de ello—. Franz Kafka escribió: «Me avergoncé de mí mismo cuando me di cuenta de que la vida era una fiesta de disfraces; ¡Y yo asistí con mi rostro real!», pero es porque él se reunía con puros 'normies'.
Últimamente siento que mis amigos de internet me consideran una desinteresada que no se preocupa en absoluto por ellos. Hay un poco de verdad en ello, pero no hacia donde creen: No me interesan los breves —y ocasionales— discursos de odio que caen contra ellos. A veces defenderlos interactuando directamente con dichos círculos puede llevar nuestras intenciones hacia direcciones equivocadas, no todos van a percibir nuestro desacuerdo como una protección, sino como una oportunidad —para bien o para mal—. Considero que existen métodos mucho más significativos para apoyar y demostrar mi preocupación hacía los demás. Lo que menos quiero hacer por los demás es ser parte de un círculo de odio.
No me hagan mucho caso, sólo soy una neurotípica de clase proletaria intentando integrarse activamente a una comunidad en las redes sociales por primera vez a sus veintidós años (Además, estaba un poco ebria cuando esta entrada fue escrita y concluida). Una bacinilla de barro tiene mucho más valor que toda la palabrería pretenciosa que acabo de soltar, al menos podrías lanzarla y golpear a alguien.
Por cierto, comencé a leer «Gachiakuta» y en ocasiones le doy un vistazo al anime, adoré al personaje August Stilza. Atesoro a los personajes demasiado excéntricos, aquellos que escuchan sus pensamientos y no diferencian entre la discreción y la franqueza —muchas veces terminan dominando áreas que requieren soluciones creativas instantáneas a problemáticas complejas y un dominio de diversos cuadros analíticos—. A veces esa «obscenidad» no es una ventaja, sin embargo, forma parte de su construcción y autenticidad. En ellos alberga algo muy místico y mágico: aprecian la compañía y pertenecer a comunidades, mientras se enfocan en sus objetivos individuales, reacios a la influencia que no les beneficia.
Otra cosa: he desarrollado una obsesión muy absurda por «Lumiere» y «Une vie a t'aimer», piezas musicales que pertenecen a la banda sonora del videojuego «Clair Obscur: Expedition 33». Un AU ('Alternate Universe') con Aomine Daiki me parece poético y autodestructivo al mismo tiempo.
Lumière - [ Lorien Testard ] |
Une vie à t'aimer - [ Lorien Testard ]
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Hasta pronto. XOXO, Melo.
El olor de los gatos cuando de asolean (26/02/21, 01:49 AM)
Aomine Daiki comparte una perspectiva muy interesante sobre el deporte:
Esta advertencia que dirige hacia Shōgo Haizaki me hace entender que percibe el basquetbol como un reemplazo de la agresión a una forma regulada y aceptada de enfrentamiento simbólico. Es una válvula de escape para emociones que de ser liberadas de otro modo podrían estallar en la vida social, cultural o política; es mucho más que una disciplina deportiva, es un juicio que enfrenta a las tensiones.
Lo académico enseña a separar el alma del cuerpo. Aomine Daiki es un basquetbolista con una pedagogía muy individual construida por sí mismo, con técnicas y lenguaje que rechazan lo académico. Esta sublevación le permitió desarrollar el dominio total de un estado mental tan complejo como «La Zona». El que sea el único capaz de controlarla es el resultado de una fidelidad pasional hacia sus deseos consientes que los sincronizó con los instintos energéticos de su cuerpo. El basquetbol es el único sitio en donde él puede expresar, descubrir y representar con libertad a su yo real.
Todos estos elementos son el motivo por el que comenzó a almacenar un malestar muy pesado cuando creía haber alcanzado —y superado— cada límite de este terreno baloncestista. Lo más doloroso para Aomine Daiki fue comenzar a someterse a una estructura académica de superar a los demás sin invertir ninguna emoción real en el juego, fue como si toda su identidad de repente fuese rechazada del único sitio que consideraba seguro e inmune a la exclusión; lo que lo llevó a convertirse en todo lo que antes detestaba: Una persona que no respeta el baloncesto, porque el baloncesto no le ofrece nada que respetar a cambio.
Me molesta muchísimo que él haya pasado por todo esto porque el nuevo entrenador de Teikō convirtió el baloncesto en un negocio de ideología individualista. Lo siento, siempre que llego a esta parte comienzo a llorar y no puedo pensar con claridad. Soy una tonta que se toma el dolor de su novio muy en serio.
Le encanta hacerse el distante, pero... (26/01/24, 06:00 PM)
Recién estaba pensando en que Aomine Daiki notaría este hábito en mí. Cuando me ve intentarlo, sabe que ocurre algo. No dice nada, solo se acerca, hace girar el balón sobre su dedo, toma mi mano y lo coloca sobre el mío. Eso sin duda me haría sonreír y me cambiaría el animo casi por completo. Aomine Daiki es como aquella frase que narra Zerocalcare: Es el número uno de la ayuda práctica, el Michael Jordan del servicio al cliente. Si se te daña el auto a las tres de la mañana, ahí estará, si un jugador de actitud peligrosa a quien recién has derrotado amenaza con hacerte daño, él pondrá la cara por ti y le tumbará un par de dientes si es necesario. Puede hacer cualquier cosa empírica que requiera de sus cinco sentidos, sin embargo, en todo lo que respecta al campo de lo abstracto y circunstancias con fuertes cargas emocionales, aunque es capaz de conectar los puntos, le es difícil encontrar cómo sustentarlos con palabras.
Es como si de repente su mente se viera atrapada en un complejo laberinto de sopas de letras y se ve sometido a encontrar cada palabra una por una hasta formar una oración coherente que encaje con el tipo de ayuda que quiere ofrecer y al mismo tiempo la que necesita la otra persona. Por supuesto, las acciones de Aomine Daiki son mucho más exactas a sus sentimientos que sus palabras. Es así como él aprendió a expresarse conforme también aprendía más sobre baloncesto. El respeto hacia el deporte, hacia un oponente, hacia las ideas de un compañero o un superior, hacia sí mismo, sus incomodidades, tristezas, enojos... Él todo eso lo expresa en la cancha y traspasa fuera de ella.
Podría enumerar cada momento que me hace aferrarme con fuerza a esta perspectiva de él: Cuando golpea a Shōgo Haizaki, cuando le regaló un oso de peluche a Satsuki Momoi excusándose con que «Estaba aburrido», cuando cuidó de ella a sus espaldas durante su cita con Kuroko Tetsuya; cuando aceptó devolverle el choque de puños a Kuroko a pesar de que ya había pasado mucho tiempo; cuando le regaló sus 'Air Jordan' a Kagami Taiga a pesar de que le dijo que se los daría si le ganaba un 1vs1 y Kagami perdió; cuando aceptó ayudarle a Kuroko a entrenar sus tiros aún cuando un día antes lo había derrotado... Dios mío, amo tanto a Aomine Daiki...
Voy al mismo tianguis que Fabio Lanzoni (25/12/31, 09:47 PM)
El frío siempre me provoca manchas extrañas en todo el cuerpo, como tinte termosensible. Aomine Daiki las notaría, durante una helada mañana después de pasar la noche juntos. Serian un excelente indicativo de las inminentes temperaturas invernizas. Para un cuerpo como el suyo, con el sistema inmunitario casi optimizado, a veces podría ser demasiado descuidado y necesitar de una señal externa que le haga considerar con más cautela las precauciones; al mismo tiempo, verlas le provocaría un alivio hogareño y victorioso: hemos superado un año más juntos, hallarse de nuevo con esas inusuales manchas en mi piel marcarían la meta y al mismo tiempo una nueva línea de salida que da paso a nuevos desafíos, decisiones, perspectivas, oportunidades… Cada año, se compromete a esa carrera anual que promete un trofeo que sumará al altar de su corazón. He comparado esas manchas con la arena de un desierto turbada por el viento, el calor natural de un abrazo de Aomine Daiki sería capaz de protegerme de los gélidos vientos que alteran esas manchas en mi piel. No hay nada más embellecedor que el amor.
Estoy por terminar el año con «Beastars» como última (re)lectura… y con mi madre canalizada en el hospital esperando recibir un tratamiento para su vesícula. No sé si estoy experimentando un bloqueo emocional, quizá he desarrollado apatía o un nivel exorbitante de esperanza que no da cavidad a la preocupación [Actualización (16/01): Resultó ser una bacteria llamada 'helicobacter pylori', es tratable y no requiere operación].
Después de un mes, reabrí «Tartan Clovers Club». Aún me estoy rehabilitando de las consecuencias psicológicas provocadas por la ansiedad y paranoia desarrolladas en los últimos meses. Debo admitir que las intenciones de reabrirlo quizá tienen un trasfondo un tanto egoísta: es el arma que empuño como resistencia al sentimiento de extrañar el aislamiento y privarme de la comodidad de ser invisible para los demás y que los demás sean invisibles para mí. Últimamente no sé diferenciar entre mi yo real o el yo ideal que me esfuerzo por convertir en el real. Este año cuestioné mi propio nivel de empatía, accesibilidad, disposición y diligencia por pertenecer al equipo de la gente preparada, ordenada y tranquila.
Quizá ya estuve es ese estomago del lobo hace mucho tiempo, pero me ha escupido y no planea saborearme nunca más.
Mi única meta para el 2026 es conservar la capacidad de esperar sucesos con ilusión: nuevo arte de Aomine Daiki, nueva información a la que sea capaz de comprometerme para aprenderla, interpretarla e intentar ejecutarla en nuevas creaciones y hábitos que alimenten mi creatividad, ocio y productividad, misma que dedicaré a Aomine Daiki.
Lograr volver a entrar a una universidad también es importante. Leí que ir a la universidad sólo es una prueba socialmente aceptable sobre perseverancia hacia un único objetivo. La primera universidad a la que ingresé fue por inercia, lo que todos —incluyéndome— esperaban que sucediera, porque está escrito es la agenda sistemática, casi como un instinto natural. Ahora tengo un objetivo, más humano, más mío, y tiene un nombre, ¿Pueden adivinar cuál es?
La decepción no mata, enseña (25/12/10, 06:43 PM)
He estado llorando mucho últimamente, me tranquiliza darme cuenta de que ya no me reprimo. Antes me aterraba no poder encontrar un consuelo que fuese capaz de tranquilizar mis incertidumbres complicadas de satisfacer debido a mi escepticismo; después me di cuenta de que el único consuelo que necesito es validar mi propia tristeza de la misma forma en la que me importan las tristezas de los demás.
Después de diez meses de actividad, cerré «Tartan Clovers Club». El parlamento de dopamina generada por el logro personal decidió revocar de mi sistema la emoción de recibir nuevas solicitudes, la preocupación de haberme equivocado con los datos y el compromiso a cambiarlos. Comencé este proyecto sola y ahora lo concluyo sola, y con estar sola no me refiero a distanciarme como hacen los gatos antes de morir o estando sentada en una banca esperando el amanecer; es una soledad en la que se disipa de mi sistema la constante intranquilidad de no saber qué ocurre con los miembros, complacer sus necesidades, tranquilizar sus inquietudes y depender de su emoción por pertenecer a lo que he construido. Es una soledad que me permite concentrarme en mi propia autenticidad, no hacer de mi valor una herramienta para satisfacer las expectativas de los demás e identificar con quiénes vale la pena aclarar suposiciones erróneas sobre mí, mi trabajo y las decisiones que tomaba durante la extensión y desarrollo de «Tartan Clovers Club».
Mi sitio web me permitió canalizar mi tendencia a complacer a los demás. En una cultura colectiva en donde las apariencias y la formalidad definen el nivel de respeto que tu entorno te ofrecerá, ser fieles y genuinos a nosotros mismos se etiqueta como un error que debe corregirse a través de la adaptabilidad forzada al comportamiento socialmente aceptable. Por años, parecía haberme encerrado dentro de una caja de madera construida con paciencia, confianza, optimismo y perseverancia; hecha para ofrecerme una salida emocionalmente satisfactoria para evitar el impulso de sentirme necesitada, útil y validada.
Me mantuve aislada dentro de esa caja por tanto tiempo que, cuando por fin acumulé la suficiente valentía para asomarme fuera de ella, ya estaba a merced de la tormenta; los portazos y las olas en la cara se hicieron más ruidosas y más dolorosas. El agua que escupía, con su sabor a crueldad, frustración, humillación y deshumanización; el ardor en los ojos y la intensidad de los vientos, se convirtieron en un recordatorio de lo desagradable e inútil que soy frente al complejo paradigma de integración social. Con la erosión comencé a verme de formas distintas. Sé, a nivel intelectual y de autoconciencia, que estas correlaciones no son ciertas, lo que sí es real, son las consecuencias que trae someterse a ese estilo de vida.
Quizá estoy exagerando, pero es que hoy no amanecí muy budista para soltar filigranas literarios más abrazables para quien se interese en leer mis porquerías quejumbrosas de clase proletaria.
Es necesario reconocer los gratificantes resultados de mi esfuerzo por mantenerlo confortante y funcional; busqué y ejecuté mi propio método para que el concepto de «Tartan Clovers Club» valiera la pena en sí mismo; pero su repentina popularidad no sólo trajo más trabajo, también hizo de mi estancia ahí más incómoda, débil y deshumanizante. Mi club al principio era mi premio de consolación, como si intentase remediar un error o sanar un trauma guiado por una devastadora red de normas y justificaciones internalizadas e invisibles que desafían la lógica racional. Se volvieron más presentes y visibles las dinámicas parasociales como juicios no solicitados, acoso, y otras cosas para las que no estaba preparada. Mi sistema para afrontarlo fue volviéndome evasiva, lo que me hizo aparentar que soy inaccesible, como si de repente ahora fuese un «estabón importante» para la comunidad. La verdad, es que simplemente imploraba que mi vieja caja volviera a ser segura, pero todos esos choques ya la han deformado, la tapa de me cubría y protegía ya no encaja en ella, y me costó mucho aceptar que nunca volverá a hacerlo. Con el tiempo, incluso me volví incapaz de responder a los comentarios de apoyo y de dinámicas más amistosas.
No puedo permitir deshacerme en lágrimas debido a esto. Las lágrimas provocadas por la inquietud de no poder encontrar la distancia entre la disensión colectiva y la miseria individual son deformadas en una fuerte trampa adhesiva. Las personas que tropiezan en ella se vuelven víctimas de mis dramas y de los constantes pretextos para postergar la vida. Una trampa letal y silenciosa que les roba días, semanas, meses, años… esperándome.
Deglutir esta experiencia me ha ayudado a ser más autoconsciente de los espacios y situaciones que me ofrecen comodidad, o estoy dispuesta y preparada para involucrarme, con o sin expectativas.
Siendo sincera, no quiero cerrar «Tartan Clovers Club» de forma permanente, quizá lo haga volver algún día, exactamente como lo conocieron, porque no quisiera que al volver se convierta en un espacio desconocido para quienes me han acompañado en su creación y crecimiento; pero necesito un poco de tiempo para recuperar la autoestima, la tranquilidad y la humanidad que perdí en consecuencia de mis propias acciones. Fallé como 'webmaster', no nada más hacia los miembros, sino también hacia mí misma, al no priorizar mis valores y motivaciones.
Quizá esto último sea un poco confuso para los lectores, espero que llegue a las personas correctas y lo entiendan: Yo te perdono, y te pido perdón. Lo hago porque tengo que seguir viviendo, siento que últimamente no lo he hecho lo suficiente. Viviré, tú también hazlo, aunque sea sólo un día más.
Gracias por leer. XOXO, Melo.
El demonio de la espera impotente (2025/12/05, 01:25 AM)
No pasé el examen para la universidad... ¿Por qué, por qué sigo sin ser capaz de convertirme en la persona que le prometí a Aomine Daiki que sería? ¿Tan mal lo estoy haciendo? Me asusta, porque todo lo que hago y me propongo es para Aomine Daiki: todo riesgo al que me expongo, toda duda a la que enfrento, todo conocimiento que absorbo... son para alcanzar esa vida tranquila que tanto anhelo para amarlo con libertad. Me asusta que en realidad todo ese dolor no me está haciendo avanzar, sino que me ralentiza, me aísla y paraliza. Aún con todos estos horrores, nunca, nunca quiero pensar que el mayor pecado en mi vida fue decidir amar a Aomine Daiki y entregar toda mi existencia a él. Quizá el precio a cambio es ser incapaz de pertenecer al confuso paradigma de integración social. Diría que incluso sacrificaría todo eso por él, pero, ¿Qué vida me quedaría? No se puede amar si no se vive, no hay placer donde no hay agonía, no hay amor en donde no hay dolor, no hay satisfacción en donde no hay incertidumbre.
¿De dónde sacaría todo el conocimiento y las experiencias que me hacen capaz de expresar y expandir todo este amor que siento por él? Es por eso que me lástima, me lastima cuando no puedo ser capaz de pertenecer a esos sitios, porque en ellos sé que está la persona que le prometí a Aomine Daiki, están los motivos para seguir viviendo por él y por mí, los miedos que me harán más fuerte, los remedios a muchas preguntas... Aomine Daiki, te necesito tanto. No importa si me miras con decepción, con tristeza o ira, me haría sentir tranquila, porque al menos me da la seguridad de que me estás mirando, fracase o triunfe, al menos estarías presenciando cuánto lo intento.
Lo siento tanto, mi amor.
Estoy llorando tanto ahora mismo. Ya no sé cómo explicarle a mis brazos que nunca lo abrazaremos, a mis labios que nunca vamos a besar los suyos, a mi habitación que él nunca vendrá a visitarnos, a mi cama que él nunca vendrá a descansar sobre ella después de un largo día...
En las ramas de un bonsai (25/09/18, 12:51 AM)
La segunda vuelta para los exámenes de admisión a la universidad ha comenzado. No estoy tan nerviosa como me gustaría estarlo, mi falta de emoción quizá sea una blasfemia para aquellos que han estado estudiando con devoción en los últimos meses. Para empezar, poder presumir que formo parte de la universidad más demandada y prestigiosa de mi país no está dentro de mis ambiciones. Siendo sincera, cualquier universidad con la carrera de Pedagogía está bien, mi verdadera lucha está en enfrentarme a la constante sensación de que no soy merecedora de pertenecer al abrumante paradigma de integración social.
El nombre de la universidad no es tan relevante en el futuro título de una profesional de lo intrascendente. Está bien. Ser una gota en el mar es reconfortante, saber que no soy el mártir de nadie me mantiene con la conciencia tranquila, después de todo, las caídas suelen ser menos vergonzosas y agobiantes cuando no hay tantas personas presenciándolas a mi alrededor. A veces es asfixiante la sensación de que estoy siendo observada por demasiadas personas que esperan con entusiasmo que me sobreponga de esos resbalones con valentía, calma, prisa y diligencia.
La realidad es que cada vez que caigo estoy aterrada, del dolor absoluto del momento y de la probabilidad de que pueda prolongarse de un minuto a toda mi vida. He tenido suerte de que a veces he podido levantarme con la misma fluidez con la que resbalé, limpiar el polvo y sanar los raspones. Sin embargo, he presenciado cómo las personas que más admiro han llegado a ser incapaces de recomponerse, y considero una descortesía apresurar a los demás y exigirles que vuelvan a levantarse porque lo «importante» no es la caída, sino la valentía de volver a ponerse de pie; pero muchas veces no se trata de tocar fondo, sino del impacto con el que se cae.
Me pregunto si frente a Aomine Daiki me estoy levantando de esas caídas.
Aunque mi existencia y la de Aomine Daiki no fueron tejidas en el mismo plano universal, de cierta manera, este sigue siendo un mundo en donde puedo encontrarlo. No importa la profundidad de la fosa marítima en la que tromodal cuando parece que estoy caminando a ciegas en este océano de incertidumbres, Aomine Daiki siempre me alcanza como una luz cálida que perfora y disipa toda la oscuridad que alimenta mi consciencia de desesperanza; mientras aún sea capaz de alzar la mirada, podré encontrarlo y él podrá encontrarme a mí. Puedo sentir cuando acaricia mi rostro con sus dedos de luz para evitar que vaya a tientas en la oscuridad, su calor y suavidad poseen la milagrosa capacidad de iluminar esperanza en las heridas de mis caídas.
Nunca me pierdo los atardeceres, espero paciente esa luz verde efímera que me concede el sol antes de esconderse detrás de las montañas. Mis retinas han capturado esa luz como un tierno beso que Aomine Daiki me ha enviado para prometerme que mañana todo estará mejor.
Te amo, Aomine Daiki.
XOXO, Melo.
Una 'Riako' estructurada (25/08/21, 06:37 PM)
Al final, no me he identificado con ninguna identidad ni estilo de vida de la comunidad. Esto suele sucederme mucho, a veces me hace sentir que soy incapaz de poseer identidad propia, me abruma la sensación de que no he encontrado mi distintivo, uno que pueda ser comprendido y pueda compartirlo con otras personas. Al mismo tiempo me alivia. No quiero utilizar el término 'Yume' ni 'Riako', tampoco voy a recurrir al 'Souldbound' para definir mi relación. No necesito que mis sentimientos y estilo de vida sean señalados con varas muy altas y encerrados en conceptos inestables que pueden ser moldeados a conveniencias y perspectivas individualistas. Quizá la verdadera conclusión de todo esto es que, en primer lugar, no son lo que busco ser.
Mi relación con Aomine Daiki va mucho más allá de los hábitos y tecnicismos de una comunidad. No los necesita para ser felicitada y sentirse completa, porque todo lo que me conecta a Aomine Daiki es lo que me ha convertido en la persona que soy hoy en día y en la que quiero convertirme en el futuro. Todos esos conceptos quedan pequeños a lado de mis promesas, mis felicidades, mis consuelos, mis enfados, mis euforias, mis dolores, mis placeres, mis tristezas, mis decepciones... En estos momentos, quiero concentrarme en alcanzar mis logros, hacerlos tan grandes que ya no quepan en sueños ni en palabras.
Disfruto mucho ver a Aomine Daiki tan dispuesto y diligente al baloncesto, quiero sentir esa felicidad y satisfacción en mí misma, con mis propias aspiraciones. Eso es lo único que necesita nuestra relación, mi amor y compromiso a ella, amor tan verdadero y absoluto con el que después encontraré felicidad al vivir mi realidad.
XOXO, Melo.
Escribiendo bajo un sauce (25/01/24, 11:47 PM)
¡Nĭ Hăo, querido visitante! ¿Te gusta el nuevo aspecto 'girly' coqueta? Me siento muy satisfecha con este nuevo diseño, no puedo evitar querer cuidar de un espacio que me ha ofrecido tanta comodidad y positivad. 'Tartan Clovers' me ha ayudado a ser más espontanea, sobre todo con mis sentimientos hacia Aomine Daiki. Tener un sitio web personal también me ayuda a evitar experiencias dañinas, como la competitividad, los celos y la envidia.
Estas vivencias provocan que muchos 'yumes' se fuercen a crear contenido con el único fin de aumentar la cantidad de su material. Mi contenido relacionado a Aomine Daiki depende en un 90% de mi creatividad y mi corazón, elementos que se pierden cuanto más intento forzarlos para rellenar números y satisfacción efímera. Mi enamoramiento es real, y cuando la realidad me ofrece un poco de material para contenido, estoy encantada de compartirlo, siempre con intenciones espontaneas.
Este proyecto está pensado para inspirar. Muchos usuarios de internet me han hecho sonreír mucho durante toda mi vida, quiero devolverles un poco de toda la felicidad que me ha brindado el mundo digital. ¡Espero traer pronto los siguientes escritos que tengo preparados!
XOXO, Melo.
En los nervios del volcán (25/01/08, 11:44 PM)
¡Hey Ya! ¡Feliz Año Nuevo!
¿Cómo los ha recibido el año 2025? ¿Cómo despidieron el 2024?
Estoy muy feliz, el año 2024 se despidió de mí con una preciosa carta escrita por Solar (@/udorotanu). ¡Por favor, léanla! Fue una gran sorpresa para mí recibir un detalle tan hermoso, puedo sentir el cuidado y la atención a los detalles. Siempre que recibo un detalle como este, incluso los más sencillos, no puedo evitar querer compartirlo con todos y sentirme orgullosa de todo el amor y la amabilidad que están dispuestos a difundir para convertir a la comunidad en un espacio más reconfortante. Aprecio profundamente a todos los que valoran, practican y difunden la positividad.
Desde que me integré a la comunidad y publiqué 'Tartan Clovers' a la web, siento mucha alegría actualizando este sitio y recibiendo todo su cariño. ¡Me esforzaré para seguir trayendo cosas nuevas! También procuraré interactuar más con otros usuarios de la comunidad, no sé por qué últimamente se siente vergüenza por demostrar cariño o admiración, este año planeo cambiar eso en mí misma, espero poder inspirar a otros a hacer lo mismo.
Por otro lado, cuando hablo de compartir con otros los detalles que me envían, también hablo de mostrárselos a mi familia. Me siento muy afortunada de tener al menos dos familiares, a parte de mi núcleo principal, que me permitan ser abierta con mi relación. Gracias a ellos, pude tener a Aomine Daiki presente en la fiesta familiar de Año Nuevo. Puedo referirme a él como mi novio sin sentir que estoy siendo rara o mentalmente desequilibrada.
Siendo realistas, nunca tendré a Daiki físicamente presente, por eso valoro mucho los espacios que me permiten tenerlo presente de manera emocional y sentimental, después de todo, son los elementos que nutren mi bienestar, mi individualidad y mi madurez.
Tengo la intención de publicar mis proyectos más a menudo en mi sitio web. Siempre estoy experimentando nuevas técnicas y, por desgracia, algunas cosas que hago se pierden en el tiempo. Si público en mis redes sociales, procuraré redireccionar a los usuarios a los enlaces respectivos, en lugar de volver a publicar todo de nuevo. Quiero ser más organizada y profesional.
Suelo compartir las cosas de las que me siento orgullosa, pero la realidad es que hay muchas obras muy bonitas que he hecho y me olvidé de mostrarlas, ¡no quiero que sean olvidadas! Nunca es demasiado tarde para darles un poco de amor y atención que se merecen.
Cuidaré hacerlo todo en un ritmo saludable, por favor, sean pacientes.
¡Feliz Año Nuevo! XOXO, Melody.
Muerte súbita de una 'Riako' (24/12/27, 09:44 PM)
¡Nĭ Hăo, querido visitante!
Habrás notado que no subí contenido navideño de mi relación, siendo sinceros, no tengo nada de nada, ni escritos, ni ilustraciones… Y estoy bien con eso. No mentiré, estas fiestas decembrinas han sido demasiado amargas. No quiero hablar de eso ahora, sólo diré que, a este paso, terminaré visitando yo misma a los fantasmas de la Navidad. ໒꒰´× ˕ ×`꒱ఎ
En tiempos diferentes, me habría presionado para crear o comisionar contenido navideño y no sentirme como si me hubieran atado mientras observo cómo los demás avanzan y se divierten. Dentro de la comunidad 'Yume-Shipping' y 'Self-Shipping', este sería un motivo de burla suficiente para minimizar mi enamoramiento y comenzar a cuestionarlo.
Que la gente nos trate de forma diferente debido a los números no es algo con lo que deberíamos de estar de acuerdo. Estoy bien con no tener contenido para ciertos eventos, no le debo romanticismo ni contenido a nadie para que mis sentimientos por Aomine Daiki deban ser tomados en serio. La carrera por los números y la fama no es el tipo de cosa que estaría orgullosa de fomentar, no necesitas grandes números para que la gente te tome en serio, la apreciación de los números no es sana ni productiva.
Hace mucho tiempo, me limpié de esos números, abandoné esa carrera, decidí no encariñarme con los usuarios que solo están de paso apreciando una publicación viral al azar; así puedo apreciar a los usuarios que valoran mi contenido y lo frecuentan, sin importarles los números. ¡Ocultar los números y mantener los comentarios por escrito es mucho más productivo! Deseo de todo corazón que la gente intercambie más interacción real, no en forma de números, sino de palabras y acciones.
Quiero mantener vivo este precioso espacio que he construido para siempre. Incluso cuando no pueda actualizarlo, por las razones que sean, procuraré siempre cuidarlo con todas las herramientas que estén a mi disposición. Aunque a veces parece que he desaparecido, quiero que sepan que siempre estoy avanzando, despacio y en silencio.
Cambiando de tema, quiero dejar de utilizar la perspectiva en tercera persona y la palabra 'insert', y comenzar a hablar más seguido en primera persona cuando me refiera a mi relación con Aomine Daiki. Aquí no debe haber cavidad para la duda y la vergüenza.
Nos vemos. XOXO, Melo.
Sobre mí y mi 'insert' (24/10/26, 02:15 AM)
¡Hola a todos! Antes que nada, estoy bastante feliz porque mi sitio web principal está a pocos números de llegar a las 10 mil visitas, ¡eso es demasiado! Estoy profundamente agradecida con todas las personas que se detienen a leer y explorar mi contenido, gracias por visitar mi pequeño rincón de internet, mi corazón digital.
Como sugiere el título, hoy hablaré sobre mi 'insert' y mi experiencia creándolo. Seré un poco personal en esta sección: Cómo crear este personaje de inserción me ayudó a trabajar mi autoestima.
Cuando comencé a crear mis primeros personajes de inserción, yo no estaba satisfecha con quién era ni cómo me veía en ese entonces. Intentaba seguir las normas sociales para sentirme aceptada y valorada, aunque muchas de esas acciones me entristecían. Como dicen: intentando cortar por la línea de puntos, despreciando la forma de mi existencia o comparándola con las formas de otras personas, perfectamente recortadas y apiladas. Para mí, crear personajes de inserción era escapar de mi propia forma, tomando el recorte de alguien más y hacerlo pasar como mío para sentir que merecía amar y ser amada por ese «favorito». Con el tiempo, era abrumador sentir cómo abandonaba mi amor hacia ese personaje, porque la forma que tomé para sentirme cercana a él, no era mía.
A mediados del 2017, analizando a Aomine Daiki, noté que detesta a las personas que están celosas de otras, que ignoran —o desprecian— su propia autenticidad y valores, ¡eso me asustó mucho, porque me había sentido identificada con esos rasgos negativos! Esa desaprobación personal eventualmente escala a una repulsiva necesidad de minimizar y despreciar los sentimientos de los demás, disfrazando esa necesidad de autoestima y superioridad —tal cual Shōgo Haizaki—. A pesar de que no estaba satisfecha con mi vida, me di cuenta de que no quería llegar a esos niveles de infelicidad, no quería sentirme una «víctima especial» que camina por encima de otros, ninguneando el valor de su existencia.
Fue entonces cuando decidí enfrentar uno de mis mayores miedos: ver la forma de mi propia existencia que estaba esforzándome por cortar derecho. Al final, me percaté de que ni una sola vez pude cortar por la línea de puntos, y cada vez que lo intenté, salí escarmentada. Me di cuenta de que no existen las formas especiales, yo misma me estaba engañando. Decidí ya no castigarme más con que mi forma debía lucir bien cortada y apilada.
Mi amor hacia Aomine Daiki me ayudó a encontrar y valorar mi propia autenticidad y pureza. Siempre intento ser autentica y sincera, no me gusta fingir ni buscar la aprobación de otras personas. Doy lo mejor de mí para ayudar a los demás en todo lo que puedo y, sobre todo, para ser feliz. Me gusta mirarme, abrazar mi amor propio y pensar: «Él realmente apreciaría lo honesta que soy conmigo misma».
Eso ha sido todo el día de hoy ♪ Hablar de mi personaje de inserción y cómo percibía mi propia existencia antes de crearlo realmente me ha ayudado a salir de mi zona de confort. ¡Ahora vivo y muy bien! XOXO, Melo.
'Painty Paint Pots' (24/10/22, 11:52 AM)
Bienvenidos. ¡Realmente no sé por dónde comenzar! Soy una chica de veinte años de México. Crecí presenciando y viviendo el 'Yume-Shipping', pero mi pasión por expresarlo en internet comenzó a principios del 2024. Fue inesperado, nunca había pensado en hablar públicamente sobre mi enamoramiento, hasta que vi el potencial de crear un espacio para expresarme a través de códigos y líneas de texto. Comencé publicando en redes sociales como Twitter y Bluesky, pero ¡es tan restringido! Me parece infame que nos impongan un limite de caracteres, y me parece doblemente infame que tengamos que pagar para quitar dicha restricción.
No me gusta que me digan dónde debo detenerme. La libertad de poder expresarnos, crear y diseñar sin limitaciones es realmente satisfactoria, mientras que las plataformas de medios sociales tienen restricciones en lo que puedes hacer con tu contenido, tu propia página ofrece infinitas posibilidades.

